No, no me he equivocado. 2001 una odisea en el espacio, se estrenó en 1968. Un año después se llegó a la Luna.

Una extraordinaria odisea, de las de verdad.

Hace unos días estuve viendo en el cine Apolo XI. Así se llamó la misión que llevó al hombre a la Luna. Uno de los hitos de la Historia de la Humanidad.

No hacía mucho que la televisión se había extendido en España.

Recuerdo que hace unos años mis padres me contaron que habían estado horas delante del televisor para verlo. La ocasión lo merecía.

Este mes de julio de 2019 se cumplía el 50 aniversario.

Con este motivo, la NASA ha hecho un documental en el que, aparte de las imágenes que hemos visto muchas veces, incluye otras poco vistas, además de muchas de las conversaciones originales entre el centro de control y los astronautas. Es muy llamativa la secuencia del alunizaje.

Al que le interesen más detalles, la revista Investigación y Ciencia dedica en su número de julio una serie de artículos al evento más importante del siglo XX (por lo menos, a largo plazo).

La película es algo técnica, cita siglas que no tenemos por qué conocer, aunque, de manera gráfica, asocia las imágenes reales que estamos viendo a cada una de las fases del viaje: órbita en la Tierra, viraje hacia la luna, rotación alrededor de la luna y descenso del módulo Eagle (que llevaba a los dos astronautas) desde el módulo de mando a la superficie de la luna. Después, despegue desde la luna y acoplamiento al módulo de mando. Finalmente, vuelta a la Tierra.

Una proeza técnica

Al ver la gran cantidad de operaciones que debían salir bien, parece un logro increíble. Recordemos que los primeros ordenadores personales llegaron a hacerse comunes hacia la década de los 80. Y los primeros ordenadores, de los años 40, ocupaban edificios enteros.

Todavía hay gente que no se cree que hayamos llegado a la Luna.

Sin embargo, se dedicaron cientos de miles de personas y un gasto colosal para conseguir llevarlo a buen puerto.

Si bien el gasto no es garantía de éxito de un proyecto, hay que tener en cuenta el trabajo previo que se hizo. El número de la misión (XI) es indicativo de esta intensa labor. Además de los cerca de 10 años que se emplearon.

Y, aunque han tenido mucha menor publicidad, después se hicieron con éxito 5 viajes más a la luna. Se convirtió, casi, en un viaje rutinario, lo que da idea de la gran confianza que se tenía en la técnica desarrollada.

Los viajes se abandonaron en 1972 con la misión 17 y no se ha vuelto. Parece que ahora se quiere regresar (2024) y, algo más importante, otros países se están apuntando a la carrera. China e India siguen los pasos.

Exploración espacial y educación

Uno de los temas que más suelen gustar a los estudiantes de Bachillerato es el de la Gravitación. Recuerdo que a mi me pasaba igual y me sigue encantando.

Tiene algo de magia que con ecuaciones tan simples pueda conocerse la velocidad de un satélite o la masa de uno de los muchos planetas que se están descubriendo los últimos años.

Por supuesto, aunque esas ecuaciones a cierto nivel son fáciles, cuando se trata de fabricar y hacer que las piezas funcionen a la perfección, todo resulta bastante más complejo.

Muchas veces nos preguntan ¿para qué sirve hacer una derivada?. Entre otras muchas cosas, para poner a un hombre en la Luna.

Documentales como Apollo XI o retransmisiones de puesta en órbita de satélites, por ejemplo, la del satélite PAZ español, dan a conocer enormes hazañas técnicas y se convierten en una herramienta didáctica de primer orden.

(Foto de portada: WikiImagenes, tomada de pixabay)

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