Usaré un tópico. Parece que fue ayer cuando comenzamos en la academia. Quedó inaugurada allá por mayo de 2017. Los comienzos fueron duros, pero hemos estado creciendo poco a poco. De hecho, 2020 había empezado de forma prometedora.

Las nubes

Mucha gente sabe cómo sigue esta historia. El 14 de marzo entraba por última vez (hasta la fecha) en la academia, lo justo para recoger algún documento y otro material. Ese día anulé 3 horas de clases.

En mi caso, las demoledoras perspectivas de marzo (2 semanas perdidas) y abril (todo el mes) se han atemperado porque me ha sido posible trasladar un porcentaje de la actividad al teletrabajo, clases a través de internet.

En el momento de escribir estas líneas estamos en la sexta semana de confinamiento. Los mensajes no son demasiado positivos.

Hablaba hace unos días con el padre de uno de mis alumnos. Iba a devolverle el importe de las clases de su hijo, abonadas por adelantado, y que no he podido impartir. Una persona alegre y extrovertida. Se dedica a la hostelería. No tenía ganas de hablar.

¿Cómo estarías si te dicen que hasta diciembre (o más tarde) tu negocio no puede arrancar? Confío en que esto no sea así, por ellos y por todos nosotros.

Lo que he contado hasta ahora, aunque breve, es como el cielo que se ve en estos momentos desde donde estoy escribiendo, bastante gris. En los muchos años que llevo en Valencia no había visto tantos días y tan seguidos de nubes grises y de lluvias. Pero hay algo seguro: el sol volverá.

El sol

Hemos visto ya destellos de luz durante estas semanas. Clientes que te echan una mano cuando siguen contando contigo, por Internet. Otros que te dicen que no pasa nada, que volverán cuando escampe. Equipos de ingenieros y médicos que se ponen a fabricar máquinas sanitarias partiendo de cero. Propietarios que sin tener obligación, no te cobran el alquiler. O pequeños actos personales cada día, como quedarse en casa.

Da igual que nos digan que la vida ya no va a ser igual. Como si no hubiera habido en otros tiempos, otros cambios. Recuperaremos la responsabilidad personal de poder decidir si salimos de casa y cómo. La responsabilidad de ayudar con pequeñas acciones a aquellos que nos han hecho reír, nos han dado de comer o nos han servido una caña.

Cuando acabe el confinamiento, mucho más importante que las recomendaciones oficiales será lo que cada uno haga por reactivar la sociedad, en la medida de sus posibilidades.

Cumpliremos los 3 años confinados, pero volveremos para aportar nuestro granito de arena a la recuperación.

Ánimo a todos.

(fotografía de portada Geralt, pixabay.com)

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