El extraño título de esta entrada es una invitación a ver cine. Y aprovechamos para hablar de cine y de tiro parabólico. No es la primera vez que lo hacemos.

Este mes de agosto, el Centre del Carme Cultura Contemporània CCCC de Valencia está proyectando todos los días cine dentro del ciclo que han denominado «¿De qué nos reímos en Europa?». Comedia europea de calidad con entrada libre.

Im Juli (En julio)

Una de esas películas es En Julio, (Alemania, 2000). Hacía mucho tiempo que no me divertía tanto.

Vale, está muy bien pero, ¿qué tiene que ver eso con un blog que habla de cosas como educación, ciencia y robótica?

Resulta que el despistado protagonista de la cinta es profesor de física.

En una de las rocambolescas aventuras que sufre persiguiendo a la mujer de sus sueños, camino de Estambul, tiene que atravesar un río de unos 25 metros de ancho. Observa que del lado del río donde están, hay una base de madera inclinada 10º. No recuerdo la masa del coche, pero no es necesaria para el cálculo.

Decide aplicar los conocimientos que enseña a sus alumnos. Calcula la velocidad a la que debe lanzarse con el coche para saltar el río. Obtiene 94 km/h.

El tiro parabólico

Y aquí es donde entramos nosotros. Vamos a verificar si consigue saltar el río o no (si ha hecho bien el cálculo).

tiro parabólico
Esquema del salto del coche necesario para salvar los 25 m de río

Nos limitamos a poner (no justificamos) las ecuaciones del tiro parabólico que usa de forma habitual un alumno de Bachillerato:

x = v_{0}\cdot cos(10)\cdot t
y = v_{0}\cdot sin(10)\cdot t - \frac{1}{2}\cdot 9,8\cdot  t^{2}

X es lo que recorre horizontalmente, por lo tanto X = 25m

Y es la posición del coche en la vertical en cada caso. Nos interesa cuando llega al suelo, al otro lado, por lo que Y=0

V0 es la velocidad inicial que debemos calcular.

t es el tiempo que tarda en llegar.

Tenemos 2 ecuaciones con 2 incógnitas (Vo y t), de la que podemos despejar Vo y al hacerlo (os invito) obtenemos 26 m/s, es decir, 94 km/h.

Por lo tanto, el profesor ha hecho bien el cálculo y debería saltar. Pues no lo logra. «Compadezco a los muchachos a los que das clase», le dice su acompañante.

Es interesante ver que el director de la película se ha molestado en verificar la corrección de los cálculos. El hecho de que decida saltárselos o «tunearlos» es en beneficio de la diversión del espectador. Y se agradece.

(Fotografía de portada: stokpic, pixabay)

Aula aglaia

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